Categoría: Letras
4 Septiembre 2007

¿Para quien escribo ? Se pregunta en Nobel de Literatura turco
Vale la pena seguir la trayectoria del escritor que trata de convivir entre dos mundos desde ese punto crucial que es Turquía. Nesemu Durante los últimos 30 años, desde que por primera vez me convertí en un escritor, ésta ha sido la pregunta que he escuchado con más frecuencia, formulada tanto por lectores como por periodistas. Sus motivaciones dependen del tiempo y del lugar, como ocurre con las cosas que desean saber. Pero todos usan el mismo desconfiado, desdeñoso tono de voz.
A mediados de la década del setenta, cuando por primera vez decidí convertirme en un novelista, la pregunta reflejaba el ignorante punto de vista de que el arte y la literatura eran lujos en un pobre país no occidental atribulado con problemas premodernos. También estaba la sugerencia de que alguien "tan educado y cultivado como usted" debía servir a la nación de un modo más útil, como un doctor combatiendo epidemias o como un ingeniero construyendo puentes.
El filósofo francés Jean-Paul Sartre le dio crédito a este punto de vista a comienzos de la década del setenta cuando dijo que él no hubiera estado en el negocio de escribir novelas si hubiese sido un intelectual de Biafra.
Años más tarde, quienes preguntaban "¿Usted, para quién escribe?" estaban más interesados en averiguar a qué parte de la sociedad me dirigía. Qué lectores buscaba para que leyeran y apreciaran mi trabajo. Yo sabía que esta pregunta era una trampa, porque si no contestaba "escribo para los miembros de la sociedad más pobres y más oprimidos", sería acusado de proteger los intereses de los terratenientes de Turquía y de su burguesía.
Y ello, pese al hecho de que a cualquier escritor de buen corazón que fuera tan ingenuo como para sostener que estaba escribiendo para los campesinos y los trabajadores, rápidamente se le recordaría que sus libros muy difícilmente serían leídos por gente semi analfabeta.
Un total de 30 años más tarde, escucho más que nunca esa pregunta. La pregunta tiene ahora más que ver con el hecho de que mis novelas han sido traducidas a más de 40 idiomas. Especialmente durante los últimos 10 años, mis cada vez más numerosos interrogadores parecen preocupados de que pudiera interpretar sus palabras de manera equivocada, así que ellos se inclinan a agregar: "usted escribe en turco; entonces, ¿escribe sólo para los turcos, o piensa ahora también en la audiencia más amplia a la que llega con sus traducciones?". Ya sea que estemos hablando dentro de Turquía o fuera de mi país, la pregunta siempre está acompañada por la misma desconfiada, desdeñosa sonrisa. Eso me obliga a concluir que, si deseo asegurar la autenticidad de mi trabajo, debo responder: "escribo solamente para los turcos".
Para entender el significado de esta pregunta, tenemos que recordar que el surgimiento de la novela como una forma de arte coincidió con la emergencia del Estado Nación. Cuando se estaban escribiendo las grandes novelas del siglo XIX, el arte de la novela era en todos los sentidos un arte nacional. Balzac, Dickens, Dostoievski y Tolstoi escribieron para la emergente clase media de sus naciones, que podía abrir sus libros y reconocer cada ciudad, calle, casa, habitación y silla; ellos podían compartir los mismos gustos con los que comulgaban en la vida real y discutir las mismas ideas. En el siglo XIX, las novelas de estos grandes autores aparecieron primero en los suplementos de arte y cultura de los periódicos nacionales, porque sus autores le estaban hablando a la nación. Detrás de sus voces narrativas uno puede detectar a un observador preocupado por el estado de salud de su país. Hacia el final del siglo XIX, leer y escribir novelas era unirse a una discusión nacional que estaba cerrada para el exterior.
Pero hoy en día, la escritura de novelas conlleva un significado completamente distinto, como lo hace la lectura de las novelas.
En la actualidad, los lectores de obras de literatura esperan un nuevo libro de Gabriel García Márquez, J. M. Coetzee o Paul Auster del mismo modo que sus predecesores esperaban una nueva novela de Dickens. El público lector mundial de esos novelistas es mucho más grande que el público lector que pueden alcanzar en sus países de origen.
Los escritores narran buscando un lector ideal, la gente que aman. También pueden escribir para sí mismos, o para nadie. Todo esto es verdad. Pero también es cierto que actualmente los narradores también escriben para aquellos que los leen. Podríamos inferir de esto que los escritores de la actualidad escriben menos para sus propias mayorías nacionales (que no los leen) que para las pequeñas minorías de lectores en el mundo, que sí lo hacen.
Así que las preguntas incisivas, y las sospechas sobre las verdaderas intenciones de estos escritores, reflejan la intranquilidad sobre este nuevo orden cultural que ha comenzado a existir desde los últimos 30 años.
Las personas que lo encuentran más perturbador son los representantes de las naciones no occidentales y de sus instituciones culturales. Los Estados no occidentales muy conflictivos que se sienten ansiosos sobre su identidad nacional y reluctantes para enfrentar las marcas negras de su historia desconfían de los novelistas creativos que miran a la historia y al nacionalismo desde una perspectiva no nacional.
Desde su punto de vista, los novelistas que no escriben para las audiencias nacionales están haciendo a ese país exótico para "consumo extranjero" y están inventando problemas que no tienen ninguna base en la realidad.
Hay una sospecha paralela en Occidente, donde muchos lectores creen que las literaturas locales deben permanecer puras y verdaderas, respetando sus raíces nacionales. Su miedo secreto es que un escritor que se dirige a un público lector internacional y se inspira en tradiciones exteriores a las de su propia cultura perderá su autenticidad.
Porque todos los escritores tienen un deseo profundo de ser auténticos es por lo que a mí, incluso después de todos estos años, todavía me gusta cuando me preguntan para quién escribo. Pero aunque la autenticidad de un escritor realmente depende de su habilidad para abrir su corazón al mundo en el cual vive, también igualmente depende de su habilidad para entender su propia cambiante posición en ese mundo.
No hay algo así como un lector ideal, libre de intolerancias y liberado de prohibiciones sociales o de mitos nacionales, del mismo modo que no hay algo así como un novelista ideal. Pero la búsqueda de un novelista por el lector ideal, ya sea éste nacional o internacional, comienza con el novelista imaginándolo que existe, y luego escribiendo libros con él en su pensamiento.
servido por Mohamed
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16 Agosto 2007
De Fernando de Ágreda
¿Habrá un premio a la AMISTAD?
Quizá si, o quizá no. Lo que importa es haber conocido ese sentimiento que tan raro y difícil parece resultar (en estos tiempos más)...Y yo quisiera presentar mi candidatura: en los malos momentos es cuando se conoce a los verdaderos amigos: “Ríe y reirás con todos, llora y llorarás sólo”, dice uno de tantos refranes.
Recientemente viajé a Marruecos, acompañado de Rosa Mari, mi mujer, para participar en el festival de “Larache en el Mundo”, que organiza con tanto entusiasmo Sergio Barce, con su propia familia, otros amigos y algunos antiguos larachenses.
Como en otros encuentros fue ocasión de saludar a algunos profesores marroquíes y españoles a los que ya conocía de hace tiempo.
Eran días de tristes noticias: la guerra israelí desencadenada en el Líbano; todos nos sentíamos unidos por deseos de PAZ y concordia...Desde aquella luminosa ciudad del Atlántico queríamos unir nuestras voces para proclamar la esperanza de una parte. Y de otra la de recuperar el legado cultural, el patrimonio artístico de la ciudad de Larache, tan injustamente olvidado hoy en día.
Pero volvamos al enunciado de este artículo: pensábamos que aquel viaje sería una buena ocasión para conocer y acercarnos a la que fue capital de la antigua zona del Protectorado español, es decir a Tetuán. Allí conservamos buenos amigos y tantos recuerdos: añorábamos la proximidad del contacto en una nueva visita, el abrazo fraternal.
El plan previsto no fue favorable debido a un malentendido bastante extraño que no quisiera rememorar ahora. Cambiaron las circunstancias y nos veíamos apurados al no encontrar alguna habitación disponible en los hoteles de la ciudad. Las fechas coincidían con las vacaciones estivales y se producía un lleno total en la zona céntrica de la ciudad.
Preocupados e intranquilos, recurrimos a nuestros amigos que en algunos casos estaban pasando las vacaciones en Río Martín, la playa más próxima a la ciudad.
Así encontramos a Mohamed ANAKAR – al que habíamos saludado en Larache días antes- que nos acompañó en la incierta búsqueda. Y fuimos a dar con el último recurso: el hotel (mejor sería decir “una mala pensión”) Marina, a la salida de la ciudad. Y sin embargo nos pareció por un momento que se transformaba en el Hotel Palace o en el Ritz dado los apuros que habíamos pasado.
Anakar se conviertió en nuestro ángel de la guarda que llegaba puntual a rescatarnos cada día para salir (de aquel antro) de excursión, a la montaña , a la “Torreta” para sentarnos en la terraza y admirar el paisaje inmenso de la ciudad tomando un buen vaso de té; otra vez para pasear por las céntricas calles de la ciudad, tras aparcar en la zona acostumbrada.
Hablar con Mohamed Anakar es disfrutar de una amabilidad acendrada y nos hace sentir la proverbial hospitalidad que se ha hecho famosa en aquella tierra. Se muestra atento a nuestros deseos y no deja de emocionarnos su actitud tan generosa, más admirable en los tiempos que corren y especialmente en nuestras circunstancias. Nos conmueve el recuerdo de su disponibilidad, esa proximidad del auténtico AMIGO que se hace cargo de la situación de abandono en que nos hallamos.
Nombrar a Anakar – que podría ser “Ana qalb” en un juego de palabras que intenta reflejar el gran corazón y la humanidad de este hombre – es recuperar la esperanza y la imagen de un Ángel de la guarda que refleja su semblante sereno y afable..
Mohamed Anakar es una figura en el mundo cultural marroquí aunque su modestia parezca ignorarlo: ha publicado varios libros empezando por su tesis doctoral: “”La estructura de la imagen en la novela colonialista: la imagen de Marruecos en la novela española”, en árabe: Bina` al-sura fi-l-riwaya al-isti´mariyya. Surat al-Magrib fi-l-riwaya al-isbaniyya, leída en la Facultad de Letras de Rabat, dirigida por el buen profesor que es el Dr. Mohamed Serghini, el 26 de junio de 1992. Fue publicada en 1994 y tiene 264 páginas.
Anakar ha publicado además obras narrativas como la colección de relatos titulada “Mu`nis al-´alil” (El compañero del enfermo), de 2003; la novela “Al-Misri”(El egipcio), y, recientemente, tres libros de cuentos para niños en la colección “Al-hamama al-baydá” (La blanca paloma): textos asequibles para niños (de 8 a 12 años) con letra clara, vocalizados para facilitar se lectura y graciosos dibujos en pocas páginas: “Hulum al-uryuha” (Los sueños del columpio), “Al-Kutkutu al-rumi” (El pollito rumí) y “Al-hatif lahu dira ´an” (El teléfono tiene dos brazos).
El mismo me comentaba que había terminado un ensayo sobre la novela de Bahaa Táher titulada “Nuktat al-nur”, que iba a publicar en Beirut pero vió interrumpido su proyecto a causa de los trágicos sucesos de la guerra provocada por Israel en tierras libanesas.
También me hablaba de una novela biográfica que se titulará “Barrio Málaga” y que espera ver terminada en no mucho tiempo...¡Ojalá que estos proyectos vean la luz y que reúna las fuerzas que le inspiren un buen final para alegría de los lectores y por supuesto de su propia satisfacción!
servido por Mohamed
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1 Agosto 2007

Fuente: Departamento de Cultura, Comité Democrático Palestino - Chile
Gassan Kanafani, el mas grande de los literatos palestinos, multifacético, fue historiados, pintor, diseñador, escritor y destacado periodista. Hace 35 años, fue asesinado por un comando sionista en Beirut, la capital del Líbano. Solo logró vivir 36 años, a pesar que nunca utilizó armas de fuego en la defensa de su pueblo, su mejor arma, su pluma, fue mas eficaz, algo que el fascismo no soporta, ¡simplemente lo mataron!.
Nuestro homenaje al gran Gassan Kanafani
En todos los regimenes autoritarios independiente de su ideología o causa que motivaron o motivan su accionar, encontramos un denominador común; acallar las voces de los intelectuales (escritores, poetas, filósofos, pintores, músicos, etc.). Ellos son personas testigo de un periodo histórico que les tocó vivir. Los escritores elevaron y elevan sus plumas para transformarse en la voz de los sin voz.
La barbarie puede tomar diferentes nombres (fascismo, inquisición, colonización, ocupación militar, etc.), pero también tiene un denominador común, el querer exterminar o imponer al ser humano formas de vida por razones que solo favorecen sus intereses.
Se olvida con frecuencia que la humanidad, es eso, “Humanidad” y los valores que la rigen son: la verdad, la justicia y la igualdad.
A través de la historia quemaron bibliotecas (Alejandría, Babilonia, Bagdad, Chile, Palestina), Cortaron los dedos de los canta autores (Víctor Jara) y asesinaron a Gassan Kanafani, pero olvidaron una vez tras otra que las personas podrán morir pero “la idea” “el pensamiento” “la esperanzas” crecen, se fortalecen y se multiplican y son el pan de donde se alimenta la Humanidad.
Gassan Kanafani, fue asesinado por militares sionistas, mediante un artefacto explosivo colocado en su vehículo el día Sábado 8 de Junio de 1972 en Beirut. En este acto criminal falleció junto al gran literato palestino su sobrina Lamis de 17 años.
Biografía de Gassan Kanafani
Nació en Akka (San Juan de Acre) Palestina, el 09 de abril de 1936, en el seno de una familia de la clase media. Su Padre era abogado. Más adelante, siendo el aún muy niño, la familia se trasladó a vivir a Haifa, desde donde, como miles de palestinos, tuvo que emprender el camino del exilio a raíz del desastre de 1948 y la consiguiente represión sionista.
Después de permanecer por breve tiempo en el sur del Líbano, la familia se trasladó a Damasco, Siria, en donde, para ganarse le pan, tuvo que lanzarse desde muy joven al mercado del trabajo. Fue maestro de escuela y también profesor de artes en las escuelas de UNWRA (Organismo de Obras Publicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados en Palestina en el Cercano Oriente). Estudió literatura en la Universidad de Damasco. Alternando el trabajo con los estudios, consiguió, llegada la edad, ingresar en la Universidad de Damasco, donde cursó estudios de literatura durante tres años
Es considerado hoy, uno de los representantes más destacados de la literatura árabe contemporánea en general y de la palestina en particular. Kanafani representa la narrativa del exilio.
Aparte de su intensa actividad periodística, Kanafani dejó una considerable obra narrativa. Escribió cincuenta y siete relatos breves, publicados principalmente en colecciones, y que llevan los títulos siguientes: Muerte en la cama no. 12 (1961). La tierra de las naranjas tristes (1962). Un mundo que no es nuestro (1965), Hombres y fusiles (1968); Cuatro noveles completas: Hombres en el Sol (1963), Lo que os queda, (1966), Um Sa ad (1969), De vuelta en Haifa (1969), y tres inacabadas; tres obras de teatro; ensayos literarios: La literatura de la resistencia en la Palestina ocupada (1966), La literatura sionista (1967), La literatura palestina de resistencia bajo la ocupación (1968); ensayos políticos; La resistencia y sus dificultades (1970), e históricos: La revolución de 1936-1939 en Palestina (1972). A ello hay que agregar su intensa labor como periodista –infinidad de artículos dispersos en distintos diarios, y revistas sobre diversos temas literarios, históricos, políticos- y su labor de traductor – tradujo del inglés al árabe la obra de Tennessee Williams: Humo y Verano.
Gassan Kanafani, dejó además otras novelas y ensayos políticos, literarios e históricos publicados por pares en semanarios, pero todavía inéditos e forma de libros.
En 1966, recibió el Premio Amigos del Libro de Líbano a la mejor novela por su obra Lo que os queda y después de muerto, a título póstumo, recibió en 1974 el Premio de la Organización Mundial de Periodistas y en 1975 el Premio Lotus de la Unión de Escritores Afroasiáticos.
Su obra literaria tiene como tema central el sufrimiento y el exilio del pueblo palestino. Constituyen un testimonio, tanto por su crudo realismo y su justa descripción de situaciones y personajes, como por la indiscutible calidad literaria que ha merecido el reconocimiento de la crítica especializada.
Algunas Obras de Gassan Kanafani
Novelas:
- Lo que os queda
- Um Sa’ad
- Hombres en el sol
Cuentos:
- El Gato
- Muros de Fierro
- Visión de Ramallah
- Visión de Gaza
servido por Mohamed
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11 Julio 2007

LAS INUNDACIONES
Los pobres viven abajo esperando que el río
se levante en la noche y se los lleve al mar.
He visto pequeñas cunas que flotaban, destrozos
de viviendas, sillas, y una cólera augusta
de lívidas aguas en que se confunden el cielo y el terror.
Sólo es para ti, pobre, para tu esposa y tu sembrado,
para tu perro y tus herramientas, para que aprendas a mendigo.
El agua no sube hasta las casas de los caballeros
cuyos nevados cuellos vuelan desde las lavanderías.
Come este fango arrollador y estas ruinas que nadan
con tus muertos vagando dulcemente hacia el mar,
entre las pobres mesas y los perdidos árboles
que van de tumbo en tumbo mostrando sus raíces.
JUAN FIGUEROA
(Casa del Yodo “María Elena”, Antofagasta)
Usted es Neruda? Pase, camarada.
Sí, de la Casa del Yodo, ya no quedan
otros viviendo. Yo me aguanto.
Sé que ya no estoy vivo, que me espera
la tierra de la pampa. Son cuatro horas
al día, en la Casa del Yodo.
Viene por unos tubos, sale como una masa,
como una goma cárdena. La entramos
de batea en batea, la envolvemos
como criatura. Mientras tanto,
el ácido nos roe, nos socava,
entrando por los ojos y la boca,
por la piel, por las uñas.
De la Casa del Yodo no se sale
cantando, compañero. Y si pedimos
que nos den otros pesos de salario
para los hijos que no tienen zapatos,
dicen: “Moscú los manda”, camarada,
y declaran estado de sitio, y nos rodean
como si fuéramos bestias y nos golpean,
y así son, camarada, estos hijos de puta!
Aquí me tiene usted, ya soy el último:
dónde está Sánchez?, donde está Rodríguez?
Podridos bajo el polvo de Polvillo.
Al fin la muerte les dio lo que pedíamos:
sus rostros tienen máscaras de yodo.
EL MAESTRO HUERTA
(De la mina “La Despreciada”, de Antofagasta)
Cuando vaya usted al Norte, señor,
vaya a la mina “La Despreciada”,
y pregunte por el maestro Huerta.
Desde lejos no verá nada,
sino los grises arenales.
Luego, verá las estructuras,
el andarivel, los desmontes.
Las fatigas, los sufrimientos
no se ven, están bajo tierra
moviéndose, rompiendo seres,
o bien descansan, extendidos,
transformándose, silenciosos.
Era “picano” el maestro Huerta.
Medía 1.95 m.
Los picanos son los que rompen
el terreno hacia el desnivel,
cuando la veta se rebaja.
500 metros abajo,
con el agua hasta la cintura,
el picano pica que pica.
No sale del infierno sino
cada cuarenta y ocho horas,
hasta que las perforadoras
en la roca, en la oscuridad,
en el barro, dejan la pulpa
por donde camina la mina.
El maestro Huerta, gran picano,
parecía que llenaba el pique
con sus espaldas. Entraba
cantando como un capitán.
Salía agrietado, amarillo,
corcovado, reseco, y sus ojos
miraban como los de un muerto.
Después se arrastró por la mina.
Ya no pudo bajar al pique.
El antimonio le comió las tripas.
Enflaqueció, que daba miedo,
pero no podía andar.
Las piernas las tenía picadas
como por puntas, y como era
tan alto, parecía
como un fantasma hambriento
pidiendo sin pedir, usted sabe.
No tenía treinta años cumplidos.
Pregunto dónde está enterrado.
Nadie se lo podrá decir,
porque la arena y el viento derriban
y entierran las cruces, más tarde.
Es arriba, en “La Despreciada”,
donde trabajó el maestro Huerta.
AMADOR CEA
(De Coronel, Chile, 1949)
Como habían detenido a mi padre
y pasó el Presidente que elegimos
y dijo que todos éramos libres, yo pedí que a mi viejo lo soltaran.
Me llevaron y me pegaron todo un día.
No conozco a nadie en el cuartel. No sé, no puedo
ni recordar sus caras. Era la policía.
Cuando perdía el conocimiento, me tiraban
agua en el cuerpo y me seguían pegando.
En la tarde, antes de salir, me llevaron
arrastrando a una sala de baño,
me empujaron la cabeza adentro de una taza
de W.C. llena de excrementos. Me ahogaba.
“Ahora, sal a pedir libertad al Presidente,
que te manda este regalo”, me decían.
Me siento apaleado, esta costilla me la rompieron.
Pero por dentro estoy como antes, camarada.
A nosotros no nos rompen sino matándonos.
LA MUERTE
He renacido muchas veces, desde el fondo
de estrellas derrotadas, reconstruyendo el hilo
de las eternidades que poblé con mis manos,
y ahora voy a morir, sin nada más, con tierra
sobre mi cuerpo, destinado a ser tierra.
No compré una parcela del cielo que vendían
los sacerdotes, ni acepté tinieblas
que el metafísico manufacturaba
para despreocupados poderosos.
Quiero estar en la muerte con los pobres
que no tuvieron tiempo de estudiarla,
mientras los apaleaban los que tienen
el cielo dividido y arreglado.
Tengo lista mi muerte, como un traje
que me espera, del color que amo,
de la extensión que busqué inútilmente,
de la profundidad que necesito.
Cuando el amor gastó su materia evidente
y la lucha desgrana sus martillos
en otras manos de agregada fuerza,
viene a borrar la muerte las señales
que fueron construyendo tus fronteras.
TESTAMENTO 1
Dejo a los sindicatos
del cobre, del carbón y del salitre
mi casa junto al mar de Isla Negra.
Quiero que allí reposen los maltratados hijos
de mi patria, saqueada por hachas y traidores,
desbaratada en su sagrada sangre,
consumida en volcánicos harapos.
Quiero que al limpio amor que recorriera
mi dominio, descansen los cansados,
se sienten a mi mesa los oscuros,
duerman sobre mi cama los heridos.
Hermano, ésta es mi casa, entra en el mundo
de flor marina y piedra constelada
que levanté luchando en mi pobreza.
Aquí nació el sonido en mi ventana
como una creciente caracola
y luego estableció sus latitudes
en mi desordenada geología.
Tu vienes de abrasados corredores,
de túneles mordidos por el odio,
por el salto sulfúrico del viento:
aquí tienes la paz que te destino,
agua y espacio de mi oceanía.
VOY A VIVIR
(1949)
Yo no voy a morirme. Salgo ahora
en este día lleno de volcanes
hacia la multitud, hacia la vida.
Aquí dejo arregladas estas cosas
hoy que los pistoleros se pasean
con la “cultura occidental” en brazos,
con las manos que matan en España
y las horcas que oscilan en Atenas
y la deshonra que gobierna a Chile
y paro de contar.
Aquí me quedo
con palabras y pueblos y caminos
que me esperan de nuevo, y que golpean
con manos consteladas en mi puerta.
servido por Mohamed
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10 Julio 2007

A menudo lo noble no es lo bello
ni el camello peor el más barato,
calizas son las manos de pilato,
de ceniza el tumor de tu cabello.
El caballero la prefiere tonta,
las mademoiselles nos quieren poderosos,
así que, monta tanto - tanto monta,
hombre y mujer... que atajo de tramposos.
¿Golfa, hermosa, ilustrada, casadera?
¿a quien hay que matar? no lo permita
la ermita de las pecas del pecado.
Mejor hacerse fraile o tortillera
que encoñarse con una serranita
que te devora sin probar bocado.
servido por Mohamed
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9 Julio 2007

Vuele abajo
Facundo cabra
No crezca mi niño, no crezca jamas
los grandes al mundo le hacen mucho mal
El hombre ambiciona cada día más
y pierde el camino por querer volar
Vuele bajo porque abajo
esta la verdad
esto es algo que los hombres
no aprenden jamás
Por correr el hombre no puede pensar
que ni el mismo sabe para adónde va
Sigue siendo niño y en paz dormirás
sin guerras ni máquinas de calcular
Vuele bajo...
Dios quiera que el hombre pudiera volver
a ser niño un día para comprender
Que esta equivocado si piensa encontrar
con una chequera la felicidad
Vuele bajo...
Vuele bajo...
NO SOY DE AQUI NI SOY DE ALLA
Me gusta el sol, Alicia y las palomas,
el buen cigarro y las malas señoras,
saltar paredes y abrir las ventanas,
y cuando llora una mujer.
Me gusta el vino tanto como las flores,
y los conejos, pero no los tractores,
y el pan casero y la voz de Dolores,
y el mar mojándome los pies.
No soy de aquí, ni soy de allá,
no tengo edad, ni porvenir,
y ser feliz es mi color de identidad.
Me gusta estar tirado siempre en la arena,
en mi matungo perseguir a Manuela,
o todo el tiempo para ver las estrellas,
con la María en el trigal.
No soy de aquí, ni soy de allá,
no tengo edad, ni porvenir,
y ser feliz es mi color de identidad.
Me gusta el sol, Alicia y las palomas,
el buen cigarro y las malas señoras,
saltar paredes y abrir las ventanas,
y cuando llora una mujer.
Si te gusta Facundo cabral, baja algunas de sus canciones de esta web:
http://rapidshare.com/files/26461979/Facundo_Cabral_-_Ferrocabral-.rar.html
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servido por Mohamed
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7 Julio 2007
Este es el comentario que hice de una reseña que alguien insertó en el portal: www.marruecosdigital.net considerando a Mohamed Sibari, un escritor de tercera fila, como el Pablo Neruda marroquí.
Más tarde, y ante la evidencia, el autor de la reseña se retractó alegando que lo llamó así porque el autor mencionado obtuvo el premio Neruda en el año 2004. Otro resbalón más, los dos prestigiosos galardones que llevan el nombre del insigne poeta, en sus distintas ediciones, no se otorgaron a ningún Sibari.
El considerar a Mohamed Sibari como el Neruda marroquí implica una de estas dos cosas: o el autor de la reseña desconoce quién es Mohamed Sibari, posibilidad harto improbable o que el reseñador no tenga la más remota idea de quién es Neruda.
Confieso que no he leído al poeta Mohamed Sibari (lo de "sidi" me parece un desatino feudal, añejo e inapropiado para nuestro tiempo) y hasta desconozco esta faceta de su “creación” literaria.
A Mohamed Sibari narrador, sin embargo, he tenido la oportunidad de conocerlo personalmente y de leer algunas cosas suyas.
Como persona lo veo como alguien de trato agradable y me merece respeto y consideración. Ahora bien, reconocerlo como escritor me es muy difícil y eso por razones de peso.
Oscar Wilde decía: "No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo".
En el caso de Mohamed Sibari, le falla lo esencial: la primera regla de Wilde. Este señor, literariamente hablando, no tiene nada que decir y hasta lo poco que puede decir, como no domina suficientemente el lenguaje literario para hacerlo viable se queda a medio camino de la nada.
Evidentemente, por estas razones, sus obras son capítulos de una incesante verborrea vacua y estéril.
Lo que acabo de afirmar puede ser susciptible de una mala interpretación. Se podría considerar, por ejemplo, que el resto de los mal llamados escritores marroquies en español son la normalidad y Sibari la excepción y no es el caso. Por eso, debo añadir que Sibari no es un caso aislado sino la más prominente sinrazón de un fenómeno que se está expandiendo por el panorama mediático para convertirse en una esperpéntica institución marroquí. Me refiero a la mayoría de los que se dan en autoproclamarse “escritores marroquíes en castellano”. Gente que ha sido tentada para destacar como escritores y cuyos sueños superan con creces sus capacidades innatas de escribir literatura en mayusculas.
servido por Mohamed
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