AÑORANZAS DE LA ESCLAVITUD
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La pretendida "transición democrática" marroquí nada tiene que ver con avances en el reconocimiento de los derechos laborales y sindicales. Bien al contrario, siguiendo el proceso generalizado en todo el mundo, en Marruecos se sigue retrocediendo en esta materia, como muestra la última reforma del Código del Trabajo (similar a nuestro estatuto de los trabajadores), que, entre otras cuestiones, ha restringido el derecho de huelga y "flexibilizado" el mercado de trabajo.

Derechos que por otro lado, nunca han sido plenamente reconocidos en la realidad marroquí, ni bajo el colonialismo europeo ni bajo la pretendida "independencia". Al mismo tiempo, como en los países europeos, la crisis de los sindicatos mayoritarios, ligados al poder, y cada vez más cómplices de éste, agrava la situación de las clases trabajadoras, cada vez más desposeídas y expoliadas..

Al calor de esta situación de falta de derechos laborales y sindicales y de los procesos de privatización de las tierras públicas de la SODEA y la SOGETA (en una primera fase se han privatizado 44.000 has. para 174 empresas, 86% para empresarios marroquíes y 14% extranjeros, especialmente españoles y franceses, preparándose la privatización de otras 42.000 has.), se potencia un proceso de explotación intensiva de la tierra, de penetración del agro-business, todo ello en un contexto de relaciones feudales de explotación.

Y aquí aparecen los empresarios españoles que llegan con todo tipo de apoyos y facilidades por parte de las autoridades marroquíes, y con una actitud de arrogancia colonial y desprecio de l@s trabajador@s marroquíes. Pero se encuentran con una sorpresa: en el sector de obreros agrícolas, está la Federación Nacional del Sector Agrícola de la UMT, una de las federaciones más combativa y menos burocratizada del movimiento obrero marroquí, con una implantación importante en la provincia de Chtouka Ait Baha, donde se asientan algunos de estos empresarios.

La región de Souss-Massa, a la que pertenece Chtouka Ait Baha, es una de las regiones más fértiles de Marruecos, con un clima y situación geográfica envidiables. Y allí ese proceso de penetración capitalista en el campo se está expresando con un gran aumento de las haciendas que funcionan con una agricultura moderna, basada en una explotación salvaje de la tierra, con monocultivos para la exportación, con una productividad altísima, ligada al uso abusivo de insecticidas y productos químicos, dañando la fertilidad de la tierra, y a un uso superabundante de agua, que, unido a unas condiciones de explotación esclavistas, (salarios bajos, sin contratos ni seguridad social, sin derechos sindicales….), permiten unas tasas de beneficios altísimas y atractivas para inversores europeos (y por supuesto para el Makhzen marroquí). Las consecuencias de este proceso son la ruina de los campesinos pobres, que no pueden competir con esta agricultura y a los que se les empobrece la tierra, se les quita el agua, y cualquier tipo de ayuda pública que se concentra en subvenciones, exención de impuestos y todo tipo de facilidades para los inversores extranjeros y marroquíes. Por tanto aumento de los campesinos sin tierra, de la miseria y de la pobreza, paralelo a los grandes beneficios de las haciendas agrícolas.

Y aquí aparecen los inversores españoles, como la empresa "Innovaciones Agrícolas" que se instala en 1996 en Inchaden, (Kiadat Blta), con 40 has. de monocultivo de espárragos para la exportación. En el 2006, ya cuenta con 240 has., 2 centros de embalaje, alojamientos para los trabajadores, maquinaria moderna, tanto para la producción como para el embalaje, con unos 60 trabajadores fijos y 600 en los 3-4 meses de recolección. Se trabaja 9 horas diarias, por 50 dh, unos 4´50 euros, sin cobrar ninguna hora como extra, incluidos los festivos, vacaciones que se trabajan, no se cotiza a la seguridad social ni se da el carnet de trabajo. Las medidas de protección y salud laboral son inexistentes, no se da ropa adecuada para trabajar con insecticidas y productos químicos que envenenan a los trabajadores, la protección sanitaria es inexistente y no existe botiquín de primeros auxilios. Resultado de ello han sido 11 accidentes laborales graves entre 1996 y 2004 con amputaciones de piernas, manos, dados, aplastamiento por tractor, alergias graves por sustancias químicas…sin que ni siquiera hayan sido reconocidos como accidentes laborales y por tanto, sin ninguna indemnización.

En mayo de 2006 se crea la sección sindical de la FNSA en la empresa y ahí comienzan los problemas. Se comienza por exigir simplemente el cumplimiento de la legalidad, del actual código de trabajo, pero la respuesta del empresario, Antonio Ocaña, es el despido de 3 trabajadores, y el cambio de puesto de trabajo de los miembros del comité del sindicato. La respuesta es la 1ª huelga en la empresa del 15 al 17 de septiembre de 2006. Se continúa con otros tres días de huelga que obligan, por primera vez, al empresario a dialogar con los trabajadores y a admitir en principio la readmisión de los despedidos y el diálogo con el comité del sindicato sobre una lista de reivindicaciones presentadas. Un éxito para el sindicato. Pero el patrón, al estilo feudal y neocolonial, no cumple lo acordado. Sólo ha querido ganar tiempo para buscar otros trabajadores, y prepararse para acabar con el sindicato. A partir del 26 de octubre inicia una auténtica guerra, con 3 despidos, cambios de puestos, amenazas, bajar el sueldo a los miembros del sindicato (de 60 dh a 50 dh), "o dejas el sindicato o te despido". El 31 de octubre se responde con la huelga. El empresario despide a los 43 huelguistas, comienza a meter esquiroles a trabajar, corta el agua y la luz de las viviendas de los trabajadores y les amenaza con echarles de sus casas. El objetivo es claro: acabar con el sindicato, impedir la unidad y la organización de los trabajadores. Los trabajadores despedidos comienzan una concentración indefinida en las puertas de la hacienda y realizan otra huelga el 8 de diciembre a la que el empresario responde con el vallado de las viviendas de los trabajadores y abriendo otra puerta para la salida de los administrativos. El 13 de enero el patrón, acompañado de un guardián, estalla en cólera, ataca a los despedidos concentrados, abofeteando a un trabajador y destruyendo y quemando las pancartas de los huelguistas, incluidas una bandera marroquí y una foto del rey, que utilizaban los huelguistas para protegerse de la policía. La policía detiene a los 43 trabajadores y al empresario, que sale en libertad con una fianza de 20.000 dh. 5 trabajadores quedan retenidos y han sido procesados por alteración del órden público.

El empresario español Antonio Ocaña está vinculado a la empresa Hnos. Ocaña Hoyos S.L., con sede en Brenes (Sevilla), la cual responde a los escritos de denuncia de CGT con esta curiosa sinceridad: "Esta empresa marroquí, que ustedes mencionan, es un cliente nuestro, como tantos que tenemos, y NO CREEMOS QUE LOS PROBLEMAS QUE TENGAN NUESTROS CLIENTES CON SUS EMPLEADOS NOS INCUMBAN EN ALGO" es decir, que si se les envenena, se les despide, se les explota, se les niega cualquier derecho sindical, eso no les incumbe.

Toda una declaración de ética y de valores humanos. Se les olvida que esa empresa marroquí tiene por dueño a Antonio Ocaña, también copropietario de la empresa Hnos. Ocaña Hoyos S.L.

Pero Innovaciones Agrícolas no es un caso aislado. En otras empresas españolas: Guenikako, de capital vasco, relacionado con Mercabilbao, Emporio Verde y Periroc se han sucedido o suceden los conflictos por denunciar las condiciones de trabajo y la represión sindical.

El empresario español José Mendez Zamora crea en 2005 "Periroc" con 30 has. de invernaderos de verduras para la exportación, con unos 100 trabajadores, sin seguridad social, ni derechos sindicales. Ante la creación del comité del sindicato, responde con 3 despidos. El 19 de enero, el hijo del empresario ataca la concentración de trabajadores, golpea a la secretaria general del sindicato, Mouna Bourhime, que es conducida al hospital, donde se le certifica 5 días de baja por lesiones. Otro trabajador sufre lesiones que motivan 3 días de baja.

La indignación entre los trabajadores agrícolas, en gran parte mujeres, contra los empresarios españoles y sus actitudes va en aumento. El 16 de enero de 2007 se crea el Sindicato Provincial de la FNSA de la UMT de la provincia de Chtouka Ait Baha, que elige como Secretaria General a la compañera Mouna Bourhime, despedida de "Periroc", y se trabaja en dar una respuesta coordinada de los obreros agrícolas de la provincia..

Los empresarios españoles no están sólos.

Cuentan con la complicidad de las autoridades de la provincia que hacen oídos sordos a todas las denuncias ante la Inspección de Trabajo, a todos los incumplimientos de la propia legislación laboral marroquí, permitiendo todos los abusos de los empresarios sin intervenir ni exigir el respeto de los derechos laborales y sindicales recogidos en la constitución marroquí. Temen el desarrollo y la consolidación de un sindicalismo combativo, no controlado por el Makhzen.

Pero los trabajadores agrícolas de Chtouka Ait baha tampoco están sólos. Desde la CGT y desde nuestra propia realidad, debemos denunciar públicamente la actuación sin escrúpulos de estos empresarios españoles, presionar para que sepan que no van actuar impunemente en Marruecos, que los trabajadores españoles vamos a luchar solidariamente con nuestros compañeros marroquíes porque nuestra lucha es la misma: acabar con la explotación y luchar por la dignidad y la libertad del ser humano.

Antonio Somoza, secretario general de la Confederación General del Trabajo de Andalucía